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Calificación energética de viviendas: qué significa cada letra y cómo mejorar el edificio

Eficiencia energética

Cuando una comunidad de propietarios se plantea una reforma o simplemente quiere entender por qué paga tanto en calefacción, hay un concepto que casi siempre entra en la conversación. Es la calificación energética de viviendas, ese distintivo que va de la A a la G y que resume, de un vistazo, cuánta energía consume un edificio y qué impacto real tiene en la factura de los vecinos.

El problema es que muchos inquilinos la ven como un simple trámite administrativo, un papel más que se pide al comprar o alquilar. Pero la realidad es bien distinta: esa letra dice mucho sobre el estado real del edificio y sobre el margen de mejora que existe. Entender qué significa cada categoría y qué la determina es el primer paso para tomar decisiones acertadas sobre rehabilitación energética.

Qué es la calificación energética de la vivienda

La calificación energética es un indicador oficial que mide cuánta energía necesita un edificio para funcionar en condiciones normales de confort y qué emisiones de CO₂ genera esa energía. Se expresa mediante una escala de siete letras, de la A (máxima eficiencia) a la G (mínima eficiencia), y permite comparar edificios entre sí de forma objetiva.

No es una opinión ni una estimación aproximada. Es el resultado de un cálculo técnico que tiene en cuenta el comportamiento térmico del edificio y los sistemas que consumen energía en su interior.

De qué depende la calificación energética

La nota final de la calificación energética no depende de un solo elemento, sino de la suma de varios factores que actúan juntos:

  • La envolvente térmica: fachadas, cubierta, suelos y ventanas. Si el aislamiento es deficiente o con puentes térmicos, el edificio pierde calor en invierno y gana calor en verano sin remedio.
  • Las instalaciones térmicas: calderas, sistemas de calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria. Un equipo antiguo y de combustible fósil penaliza mucho la calificación.
  • Los sistemas de control: termostatos, válvulas termostáticas o cualquier automatización que regule el consumo real frente al teórico.
  • La orientación y la superficie del propio inmueble, que condicionan cuánta energía solar aprovecha o pierde el edificio de forma pasiva.

En edificios antiguos de comunidades de vecinos, el punto más determinante suele ser el primero. Una envolvente sin aislar es responsable de buena parte de las calificaciones bajas que vemos en Crolec en nuestras inspecciones.

Diferencia entre calificación energética, etiqueta energética y certificado energético

Aquí es donde se genera más confusión entre los propietarios.

Calificación energética

Es el resultado técnico, la letra en sí otorgada al edificio (A, por ejemplo).

calificación energética vivienda

Etiqueta energética

La etiqueta energética es la representación visual de ese resultado con la escala y datos básicos: el documento con el color y la letra que se muestra en anuncios de venta o alquiler.

modelo etiqueta energética edificio

Certificado energético

El certificado energético es el informe completo, firmado por un técnico competente, que contiene todos los datos, cálculos y recomendaciones de mejora que sustentan esa letra. Puedes descargar el ejemplo de certificado de eficiencia energética de edificios para entenderlo mejor.

certificado energético edificios

Desde 2013 es obligatorio disponer de este certificado para vender o alquilar cualquier vivienda en España. Si tu comunidad todavía no tiene claro en qué consiste este documento o cómo se tramita, te lo explicamos con detalle en nuestro artículo sobre qué es el certificado energético.

Clasificación energética en viviendas y significado de sus distintas letras: tabla y tipos

Una vez aclarado esos puntos, la clase de eficiencia energética de un edificio se organiza en una escala de siete tramos. Cada letra representa un rango de consumo y de emisiones, y la diferencia entre extremos es considerable, ya que se basa en maximizar el rendimiento de una actividad con el menor consumo de energía posible. De hecho, puedes profundizar más sobre qué es la eficiencia energética en otro post del que hablamos largo y tendido sobre este término.

La tabla de la eficiencia energética en edificios y viviendas

La siguiente tabla de eficiencia energética ayuda a situar rápidamente en qué punto está un edificio y cuánto margen de mejora tiene por delante. Teniendo en cuenta de que estos valores varían en función de:

  • Zona climática de la vivienda: no es igual Málaga que Ávila.
  • Tipología del inmueble: tampoco afecta igual si es un bloque de pisos o una vivienda unifamiliar.

Por eso lo mejor es que un técnico se encargue de revisar el caso concreto del edificio. Pero si tuviéramos que dar unos valores aproximados, serían los siguientes:

CalificaciónNivel de eficienciaConsumo aprox. frente a la GConsumo de energíaEmisiones de CO₂
AMuy altaHasta un 90% menos< 55 kWh/m²año< 15 kg CO₂/m²año
BAltaHasta un 70% menos55-85 kWh/m²año15-25 kg CO₂/m²año
CMedia-altanotablemente reducido85-125 kWh/m²año25-40 kg CO₂/m²año
DMediaintermedio125-175 kWh/m²año40-55 kg CO₂/m²año
EMedia-bajaelevado175-230 kWh/m²año55-85 kg CO₂/m²año
FBajamuy elevado230-275 kWh/m²año85-105 kg CO₂/m²año
GMuy bajamáximo de referencia≥ 275 kWh/m²año≥ 105 kg CO₂/m²año

Calificación energética A

La A es la máxima eficiencia posible. Un edificio con esta calificación puede llegar a consumir hasta un 90% menos de energía que uno con letra G. En la práctica, esto se traduce en facturas mucho más bajas (35 € aprox), mejor confort térmico durante todo el año y un valor de mercado más alto si la comunidad decide vender o alquilar.

Alcanzar la A desde un edificio antiguo no es habitual sin una intervención integral, pero el punto de partida casi siempre es el mismo: envolver el edificio con un aislamiento continuo. Es lo que se consigue con una fachada SATE, que elimina los puentes débiles de la fachada y reduce de forma notable la demanda energética del edificio. Habitual en nueva construcción con certificación passivhaus o similar.

Calificación B

Una alta eficiencia que llega a ahorrar hasta un 70% más que la calitifación G. Suele darse en construcciones ya reformadas o de obra relativamente reciente con buen aislamiento y sistemas energéticos eficientes. Supone un gasto bastante menor que la media, aunque sin alcanzar el mínimo.

Calificación letra C

Catalogada de eficiencia media-alta. Según estimaciones de la OCU, un edificio con esta calificación puede consumir hasta un 35% menos que uno con letra G. Es habitual en promociones de los años 2000 en adelante, cuando la normativa de aislamiento ya era algo más exigente.

Calificación D

Eficiencia media. El consumo empieza a notarse en la factura, normalmente por una envolvente aceptable pero con instalaciones térmicas ya desfasadas. Esta calificación energética responde a edificios de los años 90-2000 sin grandes mejoras realizadas.

Calificación energética E

La letra E es habitual en bloques residenciales construidos entre los años 80 y los 2000, antes de que las normativas de aislamiento se endurecieran de verdad. Según el IDAE, en torno al 80% de las viviendas en España tienen calificación E, F o G, lo que da una idea de lo extendido que está este problema. Vivir en un edificio con esta letra es prácticamente la norma en el parque residencial español actual.

Letra F

Eficiencia baja, muy cercana a la G en la práctica. Casi siempre combina falta de aislamiento con calderas o sistemas de climatización obsoletos. Asociados a edificios antiguos.

Calificación G

La G es la peor calificación energética de viviendas posible, con el consumo de referencia más alto de la escala y, además, la única calificación con una particularidad normativa: su certificado energético caduca a los cinco años en lugar de a los diez, precisamente por el margen de mejora tan amplio que suele tener.

Cómo mejorar la calificación energética de un edificio

Para conseguir mejorar la calificación energética de la vivienda se deben implementar una serie  de mejoras muy claras.

Instalar un aislamiento térmico en la fachada

La mejora casi siempre pasa por actuar sobre la envolvente, que es el elemento con mayor peso en el cálculo. Es la intervención con más impacto en comunidades de vecinos, porque ataca directamente la causa principal de las calificaciones bajas: paredes y cubiertas sin aislar.

En zonas urbanas con edificios de cierta antigüedad, este tipo de proyectos de rehabilitación de fachadas en Madrid son especialmente frecuentes, ya que buena parte del parque construido antes de los años 80 carece de cualquier exigencia de aislamiento.

Sustituir los sistemas de calefacción por aquellos más eficientes y renovables

Las calderas colectivas de carbón implican un mayor consumo y gasto generalizado. Son sistemas de calefacción propios de los años 80, por lo que una sustitución por aerotermia o uso de paneles fotovoltaicos aportará mayor eficiencia.

Además, también se pueden realizar otras pequeñas acciones en este sentido, como incorporar sistemas de control (termostatos programables) para ajustar el consumo real al necesario.

Cambiar las carpinterías

Ideal para mitigar las pérdidas de calor son la mejora de carpinterías en ventanas. Por supuesto debe ir acompañado de otras mejoras, pero el cambio a ventanas de doble (o triple) acristalamiento con rotura de puente térmico también ayuda a mejorar la eficiencia energética.

Por qué mejorar la calificación energética de la vivienda (y su eficiencia)

Buscar la mejor eficiencia energética en el edificio no debería ser un asunto sin importancia, más allá de adaptarlo a las leyes actuales que buscan reducir emisiones y el consumo de energía. Son numerosos los beneficios que aporta:

Ayudas a propietarios en la intervención

El coste de estas obras suele preocupar a las juntas de propietarios, y es comprensible. Por eso en Crolec acompañamos a las comunidades en la tramitación de las ayudas para eficiencia energética disponibles, que en muchos casos pueden cubrir una parte significativa del presupuesto total de la rehabilitación.

Revalorización del inmueble

Perfecto si se quiere aumentar el valor de la vivienda, más allá de poder vivir cómodamente o venderlo en un futuro. Es ideal incluso si solamente es para poder alquilarlo y ofrecer considerables mejoras en cuanto a su habitabilidad.

Ahorro en la factura

Un edificio rehabilitado energéticamente pude lograr una reducción media del 64% en la demanda de energía para calefacción y refrigeración. Y eso se nota especialmente en la factura.

Mayor confort

Es innegable que todo esto contribuye a una mayor comodidad a nivel térmico de los vecinos en su propia vivienda. Más tranquilidad a la hora de pagar y también a la hora de disfrutar en su propia casa, sin importar si es verano o invierno.

Preguntas frecuentes sobre la calificación energética de viviendas

¿Es obligatorio tener la calificación energética de una vivienda?

Sí, desde 2013 es obligatorio disponer del certificado de eficiencia energética para vender o alquilar cualquier inmueble en España que acredita su calificación.

¿Cuánto tiempo es válido el certificado energético?

Con carácter general, el certificado tiene una validez de diez años, salvo en el caso de la calificación G, que debe renovarse cada cinco años, según establece el Real Decreto 390/2021.

¿Qué calificación energética es la más habitual en España?

La letra E, seguida de F y G. Según el IDAE, en torno al 80% de las viviendas españolas se sitúan en alguna de estas tres categorías.

¿Se puede mejorar la calificación energética sin hacer obra en el interior de las viviendas?

Sí. Sistemas como el SATE actúan desde el exterior de la fachada y no requieren intervenir dentro de los pisos, lo que evita molestias a los vecinos.

¿Cuál es la mejor calificación de eficiencia energética para cada vivienda?

Depende: subir de letra no siempre implica llegar a la A. Muchas comunidades consiguen saltos importantes, de una G a una D o de una E a una B, con intervenciones bien planificadas. Lo relevante no es perseguir la letra perfecta: es identificar qué actuación ofrece el mejor equilibrio entre inversión y ahorro real para el edificio concreto.

Te ayudamos a mejorar la calificación energética de tu comunidad rehabilitando el edificio

En Crolec llevamos más de 15 años ayudando a comunidades de propietarios a rehabilitar sus edificios desde el punto de vista energético, estructural y estético. Si tu comunidad quiere saber en qué letra está y qué actuaciones tienen mejor relación coste-beneficio con respecto a la calificación energética de viviendas, contacta con nuestro equipo y te acompañamos en todo el proceso.

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