Puentes térmicos en edificios: qué son, dónde aparecen y cómo lo elimina la rehabilitación

Cuando se busca mantener el confort dentro de la vivienda, existen problemas profundos que son un quebradero de cabeza en las comunidades, especialmente en aquellas más antiguas. Es el caso de los puentes térmicos en edificios: silenciosos, constantes y mucho más frecuentes de lo que se sospecha. De hecho, hay veces que este fenómeno invisible se encuentra en la propia estructura del inmueble.
En este sentido, en CROLEC somos especialistas en rehabilitación de edificios y siempre lo advertimos: esto representa un grave inconveniente para las viviendas: calefacción a pleno rendimiento en invierno, aire acondicionado en verano, malestar térmico si no se toman medidas… y un coste elevado en la factura.
Por eso es tan prioritario abordar este inconveniente para que los inquilinos estén cómodos dentro de su vivienda. Entender qué suponen los puentes térmicos y sobre todo cómo solucionarlos, va a revalorizar el edificio y aumentar la calidad de vida en el interior del edificio.
Qué es un puente térmico
Un puente térmico es la zona del edificio donde el aislamiento de la envolvente se interrumpe o se debilita. Se genera un “puente” en donde este área actúa como un enlace entre el interior y el exterior, saltando la fachada y evitando esta barrera.
El principal problema y resultado inmediato de los puentes térmicos en los edificios es la pérdida de la eficiencia energética. Y esto supone que:
- La calefacción trabaja más de lo necesario
- El Sistema de climatización se resiente
- Las facturas suben sin causa aparente
- Se forman condensaciones
- Se produce la aparición de manchas de humedad y moho en rincones
De hecho, en un edificio de viviendas típico construido antes de los 80, los puentes térmicos pueden llegar a representar entre el 10% y 30% de las pérdidas totales de calor. Y eso en términos de mejora energética es mucho.
Tipos de puentes térmicos
Aunque se puede establecer el criterio de distintas formas, lo ideal es entenderlo desde el punto de vista técnico. El documento de apoyo DA DB-HE/3 del Código Técnico de la Edificación, que es la referencia técnica española específica para la tipología y el cálculo de puentes térmicos, los clasifica en dos grandes grupos según su naturaleza constructiva.
Puentes térmicos integrados en los cerramientos
Son los que forman parte del propio cerramiento y rompen su continuidad desde dentro. El DA DB-HE/3 distingue cuatro subtipos:
- Pilares integrados en fachada. Cuando los pilares estructurales quedan embebidos en el muro exterior sin aislamiento perimetral, actúan como conductores directos entre el interior y el exterior.
- Contorno de huecos y lucernarios. El perímetro de ventanas, puertas y cualquier abertura en la fachada genera una zona de discontinuidad si no está correctamente sellado y aislado.
- Cajas de persiana. El cajón donde se recoge la persiana suele quedar abierto al exterior sin ninguna barrera térmica, convirtiéndose en un foco de pérdida constante.
- Otros elementos integrados. Cualquier elemento integrado en el cerramiento con conductividad superior al resto (instalaciones, anclajes metálicos, refuerzos puntuales) puede generar el mismo efecto.
Puentes térmicos de encuentros entre cerramientos
Son los que se generan en los puntos donde dos elementos constructivos distintos se unen y esa unión no está resuelta térmicamente. Los más habituales en edificios residenciales son estos encuentros específicos:
- La fachada con el forjado: éste de hecho es el más extendido y el que más vemos en CROLEC. Básicamente se trata de la losa de hormigón que separa cada planta, ya que atraviesa el muro de la fachada de lado a lado.
- Fachada con la cubierta: en concreto en el remate superior del edificio. El calor escapa en ese perímetro alto.
- Terreno con la solera: de igual forma, la parte baja del edificio también puede perder calor ahí donde el muro contacta con el suelo.
- Elementos en vuelo como balcones y voladizos: aquí el forjado sale y la pérdida de calor se amplifica por la mayor superficie expuesta.
En los proyectos de rehabilitación de fachadas en Madrid, estos encuentros son los más frecuentes, dado el volumen de edificios construidos antes de que existiera cualquier exigencia de aislamiento.
Dónde aparecen los puentes térmicos y cómo detectarlos
Aunque detectar de forma fiable los puentes térmicos en edificios es una labor profesional, sí que es importante prestar atención a sus síntomas. Saber reconocerlos en base a ciertas señales pueden alertar a los vecinos para tomar las medidas necesarias.
En ventanas y sus marcos
Donde se aprecia mejor la señal de los puentes térmicos es en las ventanas, en concreto una franja de mancha oscura o humedad que recorre la pared de forma horizontal, a la altura donde el techo de un piso conecta con la fachada.
En los pilares de fachada
Aparecen como franjas frías de disposición vertical en la pared interior, en los puntos donde los pilares quedan integrados en la fachada. Son más complicados de identificar, pero al tacto en invierno se percibe la diferencia de temperatura entre esa zona y el paño de muro contiguo.
En el cajón de la persiana
Todo un clásico: manchas de humedad justo encima del hueco de la ventana (en el dintel o en encuentro con el techo). Aunque los inquilinos no lo suelen relacionar con un problema de aislamiento, tiene una explicación muy sencilla: el hueco interior del cajón queda expuesto al aire, y ese frío se transfiere por ahí a la habitación.
Unión entre fachada y cubierta
En este caso es más fácil que lo noten los vecinos del último piso. Son techos que en inverno resultan notablemente más fríos que las paredes, o manchas de humedad cerca del techo.
Problemas del puente térmico en los edificios
Los puentes térmicos en edificios existen pero, ¿realmente representan un problema grave? Pues sí: a largo plazo genera específicamente 3 inconvenientes para los vecinos de la comunidad.
Pérdida de confort y aumento del gasto energético
Estar en casa debería ser un momento de máximo confort, y el puente térmico es uno de sus grandes enemigos tanto por temperatura como por ahorro. En invierno, las zonas próximas a un puente térmico son considerablemente más frías, y esto conlleva más calefacción y facturas más altas. En verano exactamente lo mismo, pero con el aire acondicionado, por lo que nunca se consigue una comodidad real y además se incrementa la factura energética.
Humedades y aparición de moho
Por otro lado, cuando la temperatura superficial de un muro desciende por debajo de un cierto umbral, el vapor de agua del ambiente interior se condensa sobre esa superficie. Así se acumula humedad, manchas oscuras, moho… que afectan a la calidad interior del aire. Es más, la OMS ya ha asociado el desarrollo de síntomas respiratorios a esta exposición a humedad y moho en las viviendas. Un asunto especialmente perjudicial si además viven niños pequeños y personas mayores en el edificio.
Deterioro progresivo de la estructura
Además de lo que supone el confort, la factura o la salud, la humedad también afecta a la propia estructura del edificio. Si penetra en el muro puede acelerar la degradación de diversos elementos y comprometer su integridad. Por eso es clave actuar a tiempo antes de que años después sea muy tarde. Pero no tendrás que preocuparte, porque en CROLEC te ayudamos para acceder a las subvenciones de eficiencia energética que contemplan la mejora de la envolvente como una actuación prioritaria.
La solución ideal: el Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior (SATE)
Para paliar todo este tipo de inconvenientes hay varias vías. Lo fundamental es entender que hay que eliminar esa transmisión térmica entre exterior e interior. Y aunque el concepto de “rotura de puente térmico” es útil para pequeñas modificaciones (como ventanas), cuando se trata de todo el edificio hay que buscar un sistema más práctico. Por eso el aislamiento térmico es lo ideal en estos casos.
Qué es el aislamiento térmico
El aislamiento térmico consiste en interponer entre el interior y el exterior del edificio un material con baja conductividad térmica, es decir, un material que dificulta el paso del calor de un lado al otro.
El principio es sencillo: hay que evitar que la temperatura exterior cruce la envolvente del edificio. Solamente así lograremos una temperatura interior con máximo confort. La rehabilitación energética de un edificio pasa siempre por garantizar esa continuidad del aislamiento en toda la envolvente, que incluye fachadas, cubierta, solera y carpinterías.
Si se actúa solo sobre una parte, los puentes térmicos en el resto seguirán limitando el resultado final. Por eso hay que buscar una solución integral.
Por qué el SATE elimina los puentes térmicos
Y por eso las fachadas SATE son perfectas para esto. Su funcionamiento es el de una segunda piel que se adhiere al exterior de la fachada existente y recubre el edificio de forma continua, sin interrupciones.
Así, a diferencia de los aislamientos aplicados por el interior, el SATE cubre también los forjados, los pilares y todos los encuentros entre elementos constructivos, que son precisamente los puntos donde se concentran los puentes térmicos más problemáticos. Al actuar desde fuera y de forma continua, no deja ningún punto sin cubrir.
Beneficios del SATE más allá del ahorro energético
Siempre se pone como principal ventaja la mejora en eficiencia energética, pero también tiene otros beneficios.
- No es necesario entrar en ninguna vivienda: perfecto para no molestar a los vecinos y que sigan con normalidad en sus casas.
- Renueva completamente el aspecto exterior: esto mejora su imagen, revaloriza la vivienda y le dota de un aspecto mucho más actual.
- Protege la estructura: clave para evitar la humedad en el muro y el envejecimiento de los materiales.
- Permite acceder a ayudas públicas: en concreto, aquellas relacionadas con eficiencia energética, llegando incluso al 40% del presupuesto total de la obra. El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) publica periódicamente las convocatorias vigentes y los requisitos técnicos que deben cumplir los proyectos para acceder a ellas.
Preguntas frecuentes sobre puentes térmicos en edificios
El método más técnico para identificar todo es a través de una inspección termográfica, con una cámara de infrarrojos que detecta variaciones de temperatura en la superficie. Pero puedes prestar atención a síntomas como manchas de humedad o zonas de la pared con mayor desequilibrio de temperatura.
Sí, la humedad y el moho provenientes de las condensaciones de los puentes térmicos pueden afectar a la calidad del aire y acarrear problemas respiratorios, sobre todo en personas con asma o alergias.
No, si se trata de un problema en la envolvente. Mejorar la carpintería es útil pero poco práctica si el problema de puentes térmicos está en la fachada o en la cubierta.
Es compatible con casi todas las fachadas de edificios residenciales, pero hay excepciones, como aquellos con protección patrimonial donde la normativa urbanística limita su uso.
Depende del edificio, pero en aquellos construidos antes de la normativa de aislamiento de 1979 pueden suponer reducciones de hasta el 50% en el consumo de calefacción.
Te ayudamos con los puentes térmicos de tu edificio para un mayor bienestar
En CROLEC somos especialistas en ayudar a comunidades de propietarios a mejorar sus edificios desde el punto de vista energético, estructural y estético. Si tu comunidad tiene dudas sobre los puentes térmicos en edificios o quiere saber qué solución se ajusta mejor a su situación, no lo dudes. Contacta con nuestro equipo y te ayudamos a dar el siguiente paso.

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